¡Abajo los mitos!
Aquí les presentamos una serie de mitos que te conviene revisar, pues de la medida en que logres deshacerte de ellos te resultará más fácil reestructurar tus hábitos de alimentación, que es, a la larga, la única vía de lograr un peso ideal y mantenerlo todo el tiempo, sin sufrir y sin “rebotes”.
- “Las personas delgadas están bien alimentadas”. Esto es tan falso como asegurar que los niños gorditos son más saludables que los flaquitos. La estructura corporal depende de muchos factores, pero lo que sí es cierto es que muchas personas delgadas suelen comer con moderación.
- “El consumo excesivo de azúcar causa diabetes”. Falso: el problema no es la glucosa, sino las calorías. recuerda que debe haber un equilibrio entre la cantidad de calorías que consumes y las que gastas. Si el equilibrio se rompe, aparece el sobrepeso y la obesidad, lo que aunado a otros factores favorece el desarrollo de diabetes tipo 2.
- “Los carbohidratos engordan”. O lo que es lo mismo, “si quieres bajar de peso deja de comer pan y tortillas”. ¡Falso! El peso corporal se incrementa cuando consumimos más calorías de las que gastamos. La energía sobrante se acumula en forma de grasa, y realmente no importa de qué alimentos provenga.
- “Cenar justo antes de irse a dormir engorda”. Pues no: es más importante en qué consiste la cena que la hora a la que se hace, aunque estudios recientes indican que al parecer dormir con el estómago vacío engorda más que comer algo ligero y nutritivo, pues en la noche, cuando no tiene alimento, el estomago secreta ciertas sustancias que contribuyen a alentar el metabolismo y hacer acopio del excedente de energía en forma de grasa.
- “Hacer dieta de vez en cuando es bueno para la salud”. Mentira; nada hay mejor que seguir un régimen alimenticio adecuado. Para no confundir más a la gente con explicaciones complejas sobre los grupos de alimentos y la proporción en que deben tomarse, recientemente algunos nutriólogos y médicos están enseñando a comer “por colores”, lo cual consiste en ingerir todos los días cinco porciones de frutas y verduras combinando cinco colores: verde (Lechuga, espinaca, kiwi), rojo (jitomate, fresa, ciruela), morado (col, uva, berenjena), amarillo (mango, guayaba, flor de calabaza), y blanco (papa. jícama, plátano).
De acuerdo con las investigaciones más recientes en materia de alimentación, una forma inteligente de comer es vigilar no sólo las calorías sino el índice glucémico de los alimentos que elegimos. Este índice glucémico es un indicador de la capacidad de un determinado alimento de elevar el azúcar en la sangre; mientras mas lo eleve y más rápido más rápida será la secreción de la insulina -en el caso de los diabéticos, la demanda de insulina existe, pero ésta no se produce o resulta insuficiente- en el organismo y menos será su poder de producir saciedad. En otras palabras, es mejor elegir alimentos con bajo índice glucémico, aunque la cantidad de calorías sea la misma. Por ejemplo: el pan fresco tiene igual número de calorías que el pan tostado, pero el primero tiene un índice glucémico inferior.
Así mismo señalan que es un error eliminar grasas y aceites de la dieta diaria, pues el hipotálamo registra tanto la falta de éstas como la de carbohidratos y envía señales para que el organismo consuma menos. Además, las grasas y los aceites preveen ácidos grasos esenciales -que el organismo no produce- para la formación de las hormonas y las membranas de las células, la absorción y el transporte de vitaminas. Lo que hay que hacer es consumirlos con moderación y preferir los de origen vegetal, como de girasol, maíz, soya, uva, canola y oliva. Por supuesto esto no quiere decir que no se deba comer manteca, margarina, mayonesa y ese tipo de grasas; la clave es la moderación. No debe haber alimentos “malditos”, y toda dieta que prohiba alimentos está condenada a fracasar.
Estudios científicos indican que el organismo humano requiere al menos 19 alimentos diferentes por semana para no tener carencia de nutrientes: de estos, la mitad deben aportar carbohidratos: legumbres, cereales, frutas, verduras y pastas.
Como siempre, te recomendamos que leas las etiquetas de los productos que consumes. Muchas personas creen, erróneamente, que los alimentos light no engordan. En primer lugar, light no es sinónimo de pocas calorías; a veces se refiere solamente a una menor concentración de sodio. En segundo lugar, se tiene a consumirlos en mayor cantidad incluso que los normales, y en parte a que la mente suele desquitarse de las prohibiciones en cuestión de comida. Por eso, mientras más estricta sea la dieta, peor será el rebote, mientras más rápido hayas bajado de peso con una dieta restrictiva, más rápido volverás a subir de peso.
Los psicólogos señalan que restringir un alimento sólo incrementa el deseo de comerlo. Por eso no es sano prohibirle alimentos (o golosinas) a los niños… ni a los adultos. Si de verdad quieres evitar la tentación, no compres y no guardes en casa aquellos alimentos que no deseas comer.
A tu salud




