Perfume
Oler bien no es un trabajo fácil.
El origen del perfume va en relación con la religión, pues los aromatizantes eran empleados como purificantes del alma y ofrenda a los dioses. El incienso, por ejemplo, se usaba en las ceremonias religiosas. El salto de las fragancias se dio cuando empezaron a aplicarse en personas y no en espacios.
En un bajorrelieve del templo de Edfú, en Egipto, se ven los jeroglíficos de muchas de las recetas que seguían en la elaboración de los perfumes.
En el renacimiento, Venecia y Florencia fueron las capitales del perfume. Se recuperaban fórmulas antiguas y la perfumería resurgió en Europa.
Cuando Catalina de Médicis, la gran embajadora del perfume, salió hacia Francia para casarse con el Rey Enrique II, se llevó entre su séquito a su perfumista privado, Renato de Florencia. Al llegar a París, abrió con gran éxito una tienda de perfumes. Las malas lenguas decían que sabía componer igual de bien los perfumes que los venenos.
Francia se convirtió en el imperio del perfume, los guanteros fueron los encargados de venderlos junto a los guantes perfumados que les llegaban del sur de España, donde los moros habían introducido la industria de la piel de cabritilla perfumada.
Los cortes de los reyes de Francia, en particular las de Luis XIV y Luis XV, fueron grandes consumidores de esencias, en parte para disfrazar un poco la peste: a pesar de la elegancia de vestidos, pelucas empolvadas, y fiestas versallescas, ¡el olor de los perfumes permitía disimula la falta de higiene!.
En Grecia, Hipócrates, padre de la medicina, utilizaba concentrados de aromas para combatir ciertas enfermedades. La capacidad curativa de las plantas tiene su origen en este país, aunque posteriormente, en la Edad Media, los perfumes se siguieron usando para luchar contra epidemias y como desinfectantes.
Una de las artes obligadas que recoge el Kamasutra es la de perfumarse, para así formar una sólida alianza entre el olor y amor, importante y estimulante para el encuentro sexual.
Existen varios museos del perfume en el mundo, pero los más importantes están en Europa. En museo del perfume en Barcelona, que podemos visitar en la famosa avenida Paséo de gracia, se inaguró en 1961 con el propósito de mostrar al público la evolución de frascos y recipientes.
El de Fragnonard en París, ubicado en una casa construida en 1860, mantiene la decoración de la época y exhibe recipientes egipcios, griegos, etruscos, romanos y árabes. Tiene alrededor de cinco mil piezas entre frascos, catálogos, etiquetas y material publicitario antiguo.
Desde hace siglos existen ciertas reglas para elegir un buen perfume. Por ejemplo, nunca se debe usar un perfume estando previamente aromatizado por otro, si vas a comprar no uses nada ese día, ni siquiera crema aromatizada. La mejor forma de comprarlo y adquirirlo consiste en llevar una muestra y llevarla durante al menos 60 minutos. también puedes probarlo en la piel: aplica una pequeña cantidad en la zona interior de la muñeca, espera 10 segundos y aspira profundamente a 10 centímetros de distancia. Si quieres probar otro perfume, utiliza la otra muñeca. Lo correcto es oler dos por día, ya que el olfato se confunde es imposible percibir el perfume completo. Hacerlo en papel te permite probar más aromas, dejando 10 minutos de tiempo entre cada prueba.
La Fundación de la Fragancia organiza cada año los FIFI Awards a las mejores fragancias. Los últimos cinco ganadores son:







