Principales riesgos de las mujeres trabajadoras
Estrés, fatiga, dolor muscular, problemas visuales o auditivos, trastornos reproductivos. Hay distintos desórdenes y situaciones laborales que pueden poner en riesgo el bienestar físico y mental de la mujer. Todos pueden prevenirse tomando las medidas y precauciones adecuadas. Qué hacer, tener en cuenta y evitar para trabajar con seguridad y acabar “sana y salva” la jornada laboral.
Lesiones y bajas laborales
Jefa de personal, secretaria, cajera de supermercado, profesora de enseñanza secundaria, vendedora, médica. Estas y muchas otras actividades que desempeñan las mujeres, en su mayoría dentro de los sectores de servicios, sanidad, hostelería, servicios sociales, veterinaria y educación, tienen algo en común.
Son tareas que parecen “inofensivas”, pero que pueden producir desde lesiones, accidentes o problemas de salud más o menos severos, hasta bajas laborales y una jubilación anticipada, si no se efectúan bajo unas sencillas normas de seguridad.
Si a ello se le suma que a menudo la jornada laboral femenina se duplica, debido a los trabajos “suaves” como atender la casa y cuidar de los hijos, o incluso se triplica, si la mujer asume un compromiso social, político o sindical, se produce una acumulación de tareas que aumenta aún más la sobrecarga física y mental.
Cada tipo de actividad femenina tienes sus riesgos específicos –no es igual el de una manipuladora de alimentos que el de una docente, una limpiadora o una enfermera- pero hay una serie de situaciones que se repiten con mayor frecuencia y afectan a mayor cantidad de mujeres.
De acuerdo a las últimas encuestas sobre condiciones de trabajo, en el ámbito europeo, alrededor del 80 por ciento de las mujeres que trabajan presentan alguna molestia, las más frecuentes en el cuello, frente al 75.6 por ciento de los hombres, que padecen sobre todo en la zona de la columna lumbar.
Según la doctora Begoña Rodríguez Ortiz de Salazar, Jefa de Estudios de la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo, del Instituto de Salud Carlos III, de Madrid, en España, “las dolencias más frecuentes entre los trabajadores españoles son los dolores de espalda (42.5 por ciento) , fatiga (37.4 por ciento) dolor en cuello y hombros (30.7 por ciento), y el estrés (28.6 por ciento)”.
“El estrés, el acoso laboral y sexual o el “síndrome del quemado” son los nuevos peligros de la vida laboral, y afectan más a las mujeres”, explica la doctora Rodríguez Ortiz de Salazar.
Según esta experta, “para prevenir estos riesgos laborales emergentes se recomienda implantar acciones de formación psicosociales, como el fomento de la autoestima o el entrenamiento de habilidades para resolver conflictos y la negociación, que pueden resultar útiles para afrontar momentos de estrés o tensión en el puesto de trabajo”.
Evitando lesiones
Además, para reducir el número de lesiones y patologías, y evitar situaciones perjudiciales para la salud los expertos aconsejan tomar unas medidas básicas de prevención general, las cuales fomentan la seguridad y el bienestar laboral:
- Información. Infórmese de los riesgos propios de su tarea, de las medidas preventivas para controlarlos, y de las medidas de emergencia que debe tomar en caso de que los riesgos se materialicen.
- Formación. Recuerde que debe utilizar de forma adecuada las máquinas, herramientas, vehículos, sustancias químicas y equipos de protección, así como recibir la formación adecuada cuando se produzcan cambios, una introducción de tecnología o modificaciones en los equipos de trabajo.
- Colaboración. Informa a tu empresa de cualquier situación que a su juicio pueda suponer una posible situación de riesgo para usted o sus compañeros de trabajo.
- Moderación. Cumpla el horario y evite hacer horas extras o una jornada laboral excesiva, así como acumular un elevado tiempo de trabajo a lo largo de la semana, lo cual conlleva un mayor número de accidentes, enfermedades y lesiones, independientemente del tipo de oficio o actividad, debido a que se está más en contacto con los riesgos, así como estresada y fatigada.
- Entorno. Mantenga su lugar de trabajo limpio y ordenado, y asegúrese de que las zonas de paso y las salidas permanezcan libres de obstáculos.
- Esfuerzos. Si maneja cargas, mantenga su espalda recta y sus pies firmemente apoyados en el suelo, para evitar lesiones.
- Electricidad. Recuerde que no debes conectar varios aparatos eléctricos en un mismo enchufe, y que ante cualquier anomalía eléctrica es conveniente avisar al equipo de mantenimiento en lugar de intentar solucionar el problema uno mismo.
- Tóxicos. Si manipula productos químicos debe utilizar las protecciones adecuadas y tener siempre a mano el teléfono de urgencias toxicológicas.
- Ordenadores. Si su jornada laboral se desarrolla delante de un monitor, su espalda debe estar recta, su asiento regulado, la pantalla no debe mostrar reflejos, la distancia mínima de los ojos al ordenador o televisión debe ser 40 centímetros y debe cambiar de posición después de dos horas de trabajo.
- Revisiones. Concurre a las pruebas médicas rutinarias establecidas por su empresa, y si es un profesional o trabajador autónomo, vigile periódicamente su salud para prevenir la aparición de enfermedades o atajar a tiempo algunos trastornos.
Previniendo riesgos reproductivos
En el caso de la mujer, deben prevenirse con especial cuidado los problemas reproductivos, que pueden acarrear consecuencias no sólo para ella sino para su descendencia. En este caso la consigna debe ser “riesgo cero”.
Las radiaciones, algunos productos químicos, ciertas medicinas o drogas, tabaco, alcohol y agentes biológicos son ejemplos de riesgos para la reproducción. Muchos de estos problemas, como infertilidad, aborto espontáneo, alteraciones del ciclo menstrual, abortos, partos prematuros y bajo peso del bebé al nacer, son comunes y afectan a las mujeres que trabajan.
La exposición a sustancias peligrosas durante los primeros tres meses del embarazo puede causar un defecto de nacimiento o un aborto espontáneo.
Se sabe que durante los últimos seis meses del embarazo, la exposición a los riesgos para la reproducción puede retrasar el crecimiento del feto, o causar contracciones prematuras del parto, pero no existe evidencia científica de que en las trabajadoras con pantalla de visualización de datos se produzcan más abortos espontáneos debido a las radiaciones emitidas por las pantallas, como se ha afirmado.
Para prevenir estos problemas se aconseja evitar el contacto con todo tipo de radiaciones, abandonar los hábitos nocivos para la salud, como fumar o beber alcohol, no realizar un trabajo físico extenuante y controlar la manipulación de productos químicos.
También se aconseja a la mujer que evite exponerse a riesgos biológicos, como agentes infecciosos o elementos contaminados o fuentes de intoxicaciones, y que procure eludir las actividades estresantes y respetar el descanso.

julio 28th, 2009 en 9:34 AM
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